
“Cuando el cielo toca la tierra, nada vuelve a ser igual…
Avivamiento en China – Jonathan Goforth
Cuando el Espíritu Santo sopla, ni las murallas culturales ni los idiomas pueden detener su fuego. Jonathan Goforth, misionero canadiense, fue un instrumento de Dios para encender un poderoso avivamiento en China a principios del siglo XX.
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Oración profunda y confesión sincera: Las reuniones se llenaban de quebranto, arrepentimiento y lágrimas. El pueblo chino respondía con corazones abiertos al llamado de Dios.
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Predicación con autoridad celestial: Goforth no confiaba en elocuencia humana, sino en el poder de la Palabra. El mensaje era claro: santidad, arrepentimiento y entrega total.
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Oleadas de salvación: En aldeas y ciudades, multitudes se rendían a Cristo. El avivamiento no fue emocionalismo, sino transformación genuina.
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Un ministerio en unidad: Rosalind Goforth, su esposa, fue compañera fiel en oración, enseñanza y testimonio. Juntos vivieron para que Cristo fuera conocido.
Este mover de Dios en China nos recuerda que el avivamiento no es una fórmula, sino una respuesta del cielo a corazones rendidos. ¡Que arda el fuego otra vez!
En los campos y aldeas de China, el Espíritu Santo se derramó con poder. Este avivamiento no fue un evento… fue una llama que aún arde. ¿Y tú? ¿Estás listo para que el fuego te alcance?”
“Avivamiento no es historia… es llamado. Que arda el fuego otra vez.”

